Lección 8 Predestinados en Cristo

Lección 8
Predestinados en Cristo

Juan Calvino, gran personaje de la reforma protestante, trajo a la conciencia del Cristianismo una verdad olvidada: la de la soberanía de Dios. El presentaba a dios como el soberano del universo, cuya voluntad trascendía a la de sus criaturas.

Sin embargo, aunque Calvino y sus enzeñanzas han encontrado cabida en las doctrinas de muchas denominaciones protestantes, estas enseñanzas crean cierta incertidumbre en relación a la salvación de muchos.

En esta lección, presentaremos la verdad bíblica en cuanto a la predestinación, verdad que ni Calvino, ni ningún otro reformador, logró apreciar en su plenitud. Lecciones anteriores, especialmente aquellas que hacen referencia al sacrificio de Cristo, sirven de base para el entendimiento de esta gloriosa verdad.

Todos pecaron

¿De qué forma expresa la Biblia la universalidad del pecado?

1. Romanos 3: 23. Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

2. Romanos 3: 10-12. Como está escrito: no hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

Sorprendentemente, la universalidad del pecado está basada, no en el hecho de que todos pecamos [presente], sino en que todos pecaron [pasado] (Romanos 3: 23). Es decir, en Adán todos hemos pecado, como vimos en una lección anterior.

La universalidad de la Redención

¿De qué manera presenta la Biblia, en repetidas ocasiones, el hecho de que así como el pecado es universal en Adán, la redención lo es en Cristo?

1. Isaías 53: 6. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

2. Romanos 5: 18. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todo los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida.

Note una vez más el uso del pasado al decirse descarriamos, y cargó, en el capítulo 53 de Isaías, y al decirse vino en la carta a los Romanos. Este uso del tiempo verbal pasado es evidente en otros pasajes, lo cual indica que la acción ya sucedió, antes de que existiésemos, y por lo tanto estuvo fuera de nuestro alcance el decidir que sucediese así. En otras palabras, se tratase del pecado que trajo condenación, o de la justicia que trajo redención, al suceder fuera de nuestro tiempo, ni nuestra acción, ni aún nuestra decisión, fueron condiciones necesarias.

¿Cómo describe el apóstol Juan la gran verdad de que el amor de Dios, manifestado en la salvación efectuada por Cristo, fue obrada antes de ser ejecutada acción alguna de nuestra parte? (1 Juan 4: 10).

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

¿Hace Dios acepción de persona, de manera que se vea claramente evidenciado que las acciones pasadas de Cristo solamente afectaran a unos pocos a diferencia de las acciones de Adán, las cuales afectan a todos? (Romanos 2:11).

Porque no hay acepción de personas para con Dios.

Ya hemos visto los siguientes dos hechos:

1. Tanto los efectos negativos de la transgresión de Adán como los positivos de la gracia de Cristo han sido traídos a nosotros por acciones cometidas antes de nuestro nacimiento, y por lo tanto, independientes de nuestra decisión, y no condicionadas a nuestra acción.

2. Las acciones de Cristo trajeron redención a toda la raza humana, y no a un grupo selecto de predestinados, ya que Dios no hace acepción de persona, y ya que para explicar la universalidad de la gracia, se toma como punto de comparación la universalidad del pecado. Es decir, que se relaciona el hecho de que en Cristo todos somos receptores de su gracia, con el hecho de que en Adán todos fuimos hechos prisioneros del pecado.

Lo que pasó, pasó

Hasta ahora hemos visto que por el pecado de Adán, la raza humana hubiese sido predestinada en su totalidad a la perdición. Pero Cristo, con su obra de redención al morir en la cruz, contrarrestó este efecto, predestinando a la raza humana a la salvación.

¿Cómo ilustra la Biblia la certeza de la predestinación humana a la salvación? (Efesios 2: 6).

Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.

Como ya hemos visto, la certeza de nuestro lugar en el cielo está basada en la certeza de que Cristo mismo, tomando nuestra humanidad, ascendió allí. Nuestra salvación fue efectuada por la obra de Cristo, y lo que sucedió, sucedió. Nuestra respuesta actual a esa obra pasada no crea la salvación, pues ya existe, sino que nos permite disfrutarla.

El Don al mundo

Examine cuidadosamente los siguientes versículos. Note cómo hacen referencia a la universalidad de la redención.

1. 1 Juan 2: 2. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

2. Juan 1: 9. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo”.

3. Juan 1: 29. Al día siguiente, Juan vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: ‘¡Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!’.

4. Juan 3: 17. Dios no envió a su hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

5. Juan 4: 42. Y decían a la mujer: “Ya no creemos sólo por tu palabra, sino porque nosotros mismos le hemos oído, y sabemos que en verdad éste es el Salvador del mundo, el Cristo.

6. Juan 6: 33. Porque el pan de Dios es aquel que desciende del cielo y da vida al mundo.

7. Juan 1: 16. Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.

8. Juan 12: 32. Y cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí.

9. 1 Timoteo 2: 6. El cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.

10. Tito 2: 11. Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres.

11. 1 Timoteo 4: 10. Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.

En la próxima lección, veremos cómo la redención efectuada por Cristo a favor de todos es experimentada cada día por todos, santos o pecadores, y cómo se puede disfrutar aún más, para vida eterna.

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