Lección 2 ¿Se puede creer y entender la Biblia?

Lección 2
¿Se puede creer y entender la Biblia?

Voltaire, filósofo escéptico del siglo XVIII, aseguró que la Biblia no sobreviviría a la era de la razón e iluminación. La categorizó de cuentos fictisios que el intelecto humano descartaría una vez y para siempre.

Sin embargo, siglos después de su muerte, la Biblia sigue siendo un libro tan actualizado como en aquel entonces. El nombre de este filósofo ha quedado recordado sólo por las páginas de la historia, mientras que la Biblia ocupa un lugar primordial en la vida de millones que hoy viven en nuestro planeta. Aún más, la misma casa donde vivió este pensador se convirtió en oficinas de impresión de la Sociedad Bíblica de Ginebra, de donde miles de volúmenes del sagrado libro salieron para su circulación por el mundo de habla Francesa.

¿Por qué razón la Biblia ha sido capaz de sobrevivir tantos siglos de la historia humana? (Isaías 40: 8).

Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

La Biblia es un conjunto de 66 libros, escritos por más de 40 autores, en un período de más de 1500 años. Hace casi dos mil años que se completó el canon bíblico. Desde entonces la Biblia ha sobrevivido el análisis de los escépticos, y la persecución de sus detractores, aún de algunos que profesaban creer en ella.

El Poder de la Palabra

¿Cómo creó Dios el universo? (Salmos 33: 6, 9).

Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió.

¿Cómo ese poder se revela en el que cree?

1. 2 Corintios 4: 6. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

2. Hechos 20: 32. Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.

¿Para qué es poderosa la Biblia?

1. 2 Timoteo 3: 16, 17. Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.

2. Romanos 1: 16. Porque no me avergüenzo del Evangelio, porque es poder de Dios para salvación.

En el capítulo 5 del Evangelio según San Juan, se nos relata la historia de un paralítico que había permanecido en tal condición por 38 años. Se encontraba junto al estanque de Betesda, en Jerusalén, cuyas aguas se creían tener poder curativo por ser batidas por un ángel.

Para su chasco, nunca encontró quien lo ayudase a sumergirse en él. Sin embargo, Jesús, acercándose a él, le ordenó: Levántate, toma tu lecho, y anda (Juan 5: 8).

Si éste hubiese sido la orden de un trabajador de la alcaldía de Jerusalem, ésta hubiese sido una cruel demanda, ya que él no se podía mover, o en el mejor caso, una burla despiadada. Pero ésta era la Palabra del mismo que trajo los mundos a la existencia. Su Palabra, creída por la fe, habilita al receptor.

¿De dónde proviene la Biblia? (2 Pedro 1: 20, 21).

Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

Cierta anécdota relata cómo un incrédulo le dijo a un creyente: la Biblia fue escrita por hombres, a lo que el creyente replicó: ¡Claro que no fue por un animal!. Sí, la Biblia tuvo a hombres por sus escritores, pero a Dios como su autor como lo demuestra la exactitud de sus predicciones, la sabiduría de sus dichos, y su poder de transformar vidas.

Como lo revela un estudio cuidadoso de las Escrituras, los santos hombres de Dios fueron los inspirados, y no las palabras. Los conceptos y el mensaje fueron colocados por Dios en las mentes de sus escritores. Pero ellos escogieron las palabras, y dejaron ver a través de ellas sus respectivas personalidades y antecedentes, todo esto bajo la supervisión del Espíritu Santo.

¿Cómo se puede entender la Biblia?

1. Jeremías 33: 3. Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.

2. Isaías 28: 9, 10. ¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿a los destetados? ¿a los arrancados de los pechos? Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá.

Es necesario abordar la Biblia en forma adecuada para su debido entendimiento. Hay que comprender factores tales como:

1. La organización de la Biblia. La Biblia está dividida en dos partes mayores: el Antiguo Testamento, o lo referente a lo que sucedió antes de Jesucristo, y el Nuevo Testamento, o lo referente a lo que sucedió en tiempos de la vida y ministerio de Jesucristo, y la formación temprana de la Iglesia incluyendo el ministerio de los Apóstoles.

Además de estas dos grandes divisiones, cada testamento está dividido en libros: el Antiguo tiene 39 libros; y el Nuevo 27. Cada libro está dividido en capítulos, y cada capítulo en versículos. Así, la anotación Génesis 1:1, se refiere al libro de Génesis, el capítulo 1, y el versículo 1.

2. La cronología de la Biblia. El orden de los libros de la Biblia no corresponde necesariamente al orden cronológico de los eventos allí registrados. Aún los capítulos dentro de un libro, no necesariamente siguen un orden cronológico. Este hecho no es siempre evidente. El auxilio de fuentes históricas, como las registradas en comentarios y diccionarios bíblicos, es de gran utilidad en muchos de estos casos en que un estudio del contexto inmediato no arroja luz sobre la cronología.

3. El contexto inmediato. Cada versículo debe ser comprendido en el tema general del capítulo, y aún del libro, en que se encuentra. Para comprenderse lo que se dice, debe saberse a quién se le dijo, quién lo dijo, por qué lo dijo, cuándo lo dijo, y dónde lo dijo.

La Biblia fue originalmente escrita en Hebreo, Arameo y Griego. Sin embargo, el conocimiento de estos idiomas no es imprescindible para conocer la intención original de cada escritor. Una comparación de varias versiones de la Biblia puede darnos un conocimiento aún más claro y preciso de la intención del escritor en cada versículo.

4. El panorama general del tema. En el estudio temático de la Biblia, ninguna conclusión debe ser alcanzada por lo que un sólo versículo diga respecto al tema en estudio. La Biblia es un todo armonioso, inspirada por el mismo Espíritu. Por lo tanto, las conclusiones respecto a cualquier tema se deben alcanzar una vez se siguen las reglas correctas de interpretación de cada versículo, incluyendo su comparación con otros versículos que traten del mismo asunto.

En este estudio comparativo, es importante recordar que la razón demanda que se explique los versículos confusos a la luz de los claros, y no vice versa.

5. El estilo literario del texto. Hay diferentes estilos literarios en los cuales la Biblia fue escrita. Cada libro tiene su estilo característico, y hay libros con más de un estilo en su contenido.

Los principales estilos literarios son el histórico, el profético, el cual a su vez puede usar lenguaje figurado, y el poético, el cual también puede usar este tipo de lenguaje. Se requiere cuidado especial en prestar atención al estilo de cada porción bíblica en estudio. Este estilo puede ser evidente a primera impresión. Sin embargo, muchos que leen la Biblia apresuradamente, o que deliberadamente niegan su inspiración, y la capacidad humana de comprender las Escrituras bajo iluminación divina, tienden a confundir estilos, o aún peor, de tildarlos todos como lenguaje figurado que alegadamente imposibilita su adecuada comprensión. Dudas respecto al estilo y al lenguaje de cada porción dan cabida a interpretaciones expeculativas del texto en cuestión.

La Actitud Correcta

¿Cuál es la actitud correcta con que se debe abordar el estudio de la Biblia? (Juan 7: 17).

El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.

El propósito de las Escrituras no es apoyar ideas preconcebidas, ni servir de argumento de reprensión para otros cuya conducta no toleramos. Su gran propósito es que conozcamos la voluntad del Dios que en ellas se revela, y que habiéndola conocido, la obedezcamos.

¡Santa Biblia!, para mí
eres un tesoro aquí.
Tú contienes con verdad
la divina voluntad;
tú me dices lo que soy,
de quién vine, y a quién voy.

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