Lección 17 ¿Habla Dios todavía hoy?

Lección 17
¿Habla Dios todavía hoy?

A través de este curso, hemos visto cómo Dios nos ha hablado a través de la Biblia, revelándonos su propósito para nuestras vidas. No obstante, la revelación de Dios a la humanidad como veremos en esta lección, no habría de terminar al ser completado el canon bíblico, sino que habría de continuar hasta el mismo fin.

Este hecho, nos hace preguntar: ¿cómo podemos identificar cuando alguna revelación es de Dios?, y ¿cómo podemos saber si alguien posee el don de inspiración profética, o es, de lo contrario, un impostor? Después de todo, ¿será cierto que Dios habla todavía hoy como lo hizo en la antigüedad? Respuestas a estas y otras interrogantes serán dadas en la presente lección.

¿Habla Dios todavía hoy como lo hizo ayer?

¿Dice la Biblia algo acerca de hasta cuándo continuarían habiendo profetas?

1. Efesios 4: 11-13. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

2. 1 Corintios 13: 9, 10. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.

Notemos cómo el apóstol Pablo, tanto al escribirle a los Efesios como a los Corintios en su primera carta, dice claramente que los profetas y el don de profecía existirían “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4: 13, y hasta “cuando venga lo perfecto”(1 Corintios 13: 10). Es evidente que la iglesia no ha llegado a la estatura de la plenitud de Cristo, y que lo perfecto no ha venido. Por lo tanto, el don de la profecía todavía es para ser revelado en nuestros días.

Importancia de escuchar a los profetas

¿Por qué nos conviene prestar atención a los profetas de Dios? (2 Crónicas 20: 20).

Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados.

Nuestra prosperidad como cristianos depende de nuestra actitud hacia los mensajeros de Dios. Creer en sus mensajes enviado a través de los profetas se equipara a creer al mismo Dios que a través de ellos habla.

El hecho de que el don de la profecía ha de ser revelado aún en nuestros días, nos plantea un desafío: ¿cómo hemos de saber si alguien es un profeta de Dios? Contestar esta pregunta es particularmente relevante para nuestros días cuando muchos hablan en nombre de Dios, pretendiendo tener revelaciones inspiradas por el Espíritu Santo. Simplemente ignorarlas no es la solución.

¿Qué peligro existe en ignorar cuando alguien reclama tener mensaje especial de Dios?

1. Deuteronomio 18: 18, 19. Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.

2. 1 Tesalonicenses 5: 19-21. No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno.

Notemos la secuencia lógica usada por Pablo en su razonamiento al escribirles a los Tesalonicences. El exhorta primeramente a no apagar el Espíritu (Versículo 19). ¿Cómo no apagamos al Espíritu? El da la respuesta a continuación: “no menosprecieis las profecías” (Versículo 20). Y continúa razonando, ¿cómo no menospreciamos las profecías?: escudriñándolo todo, y reteniendo lo bueno (Versículo 21).

¿Qué hacían los Bereanos al escuchar a Pablo, quien pretendía tener mensaje de Dios? (Hechos 17: 11).

Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.

Los Bereanos eran más nobles que los Tesalonicenses a quien Pablo exhortó a que no menospreciaran las profecías, sino que las escudriñaran. Los Bereanos no tomaban una actitud que pudiera ser catalogada por el Apóstol como una de incredulidad, sino que eran nobles porque iban a las Escrituras para asegurarse que lo que Pablo les enseñaba estaba de acuerdo con la sana doctrina.

Su actitud y conducta ante la revelación divina demuestra cómo todo cristiano debería poner a prueba las pretenciones de cualquiera persona de tener mensaje profético de Dios.

Pruebas de un profeta verdadero.

¿Cuán importante es poner a prueba al que pretende ser profeta y a su mensaje, usando la Biblia como parámetro? (Isaías 8: 20).

!A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.

Dios no se puede contradecir. Dios no se retracta de su palabra. Por lo tanto, todo lo que diga un profeta que pretenda hablar en su nombre, tiene que estar de acuerdo con lo ya revelado.

La Biblia nos presenta otras pruebas inequívocas de un profeta verdadero. Veamos a continuación algunas de ellas.

1. Exalta a Cristo.

¿Qué prueba relevante aún para nuestros días presenta el apóstol Juan? (1 Juan 4: 1-3).

Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.

El confesar que Jesucristo ha venido en carne, como Juan declara, es una clara referencia, no solamente a que el profeta verdadero debe exhaltar a Cristo como salvador y señor, sino también a que el profeta verdadero debe reconocer en sus enseñanzas, la naturaleza humana que Cristo tomó sobre sí al encarnarse. Referimos al estudiante de este curso a la lección 6, donde encontrará en detalle el tema en cuestión.

2. Se cumple lo que profetiza.

Dios usa a los profetas con el fin de amonestar, edificar y consolar a su pueblo en el presente, y prevenirlo de lo que ha de venir en el futuro. Eso hace de las predicciones algo esencial y básico en el oficio del profeta. La confiabilidad en dichas predicciones, como se puede comprobar en la precisión de sus cumplimientos, determina si un profeta habla por Dios o si habla por sí mismo.

¿Cómo podemos saber si un profeta habla en nombre de Dios? (Deuteronomio 18: 21, 22).

Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?; si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él.

El cumplimiento de las predicciones proféticas son una señal muy importante de un profeta verdadero. Sin embargo, esta señal debe ser parte de un conjunto de pruebas bíblicas que manifiesten sin duda alguna la autenticidad del profeta.

Hay falsos profetas que hacen predicciones, algunas de las cuales se cumplen. También, de lo contrario, no toda profecía hecha por un profeta verdadero necesariamente se cumple, y su falta de cumplimiento no necesariamente demuestra que el tal no sea de Dios.

¿Cómo se explica que una profecía verdadera no se cumpla? (Jeremías 18: 7-10).

En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir. Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles, y en un instante hablaré de la gente y del reino, para edificar y para plantar. Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré del bien que había determinado hacerle.

La Biblia tiene varios ejemplos de cómo las profecías divinas son condicionales en muchos casos. El ejemplo más conocido es el del profeta Jonás, quien predijo que Nínive sería destruída, lo cual no sucedió, al menos no en sus días. En el caso de Jonás, y en muchos otros casos, la falta de cumplimiento no demuestra necesariamente que su cometido de profetizar no fuese de Dios.

3. “Por sus frutos los conocereis”.

¿Qué señal importante para identificar al profeta verdadero dió el propio Jesús? (Mateo 7: 15, 16).

Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?

¿A qué frutos se refería Cristo en su advertencia? (Mateo 7: 21-23).

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

En las últimas décadas, muchos cristianos, de diferentes persuaciones religiosas, han sido grandemente chasqueados por predicadores y evangelistas, muchos de los cuales pretendían recibir revelación directa de Dios. El desengaño con estos profesos hombres de Dios no provino de que se comprobase la falsedad de sus pretenciones por la Biblia, sino que sus propias vidas y comportamiento delataron su falsedad.

Sus vidas carecían frutos de obediencia a la voluntad de Dios. El profeta verdadero ha de respaldar sus enseñanzas por una vida santa que testifique de la autenticidad de su mensaje.

Profeta de Dios para nuestro tiempo

Creemos firmemente que Dios ha otorgado, en tiempos de la historia reciente, el don de profecía a la señora Elena G. de White. En el resto de esta lección, daremos un breve vistazo a su vida y ministerio, y sobre todo, a cómo éstos comprueban la autenticidad de su oficio profético.

1. Breves datos biográficos de la señora Elena G. de White.

La señora Elena G. de White nació en Gorham, Maine, Estados Unidos de América, el 26 de Noviembre de 1927. A la edad de 17 años, estando aún soltera, tuvo su primera visión. Esto sucedió en diciembre de 1844. En Agosto de 1846, se casó con Jaime White, con quien estuvo casada hasta la muerte de este último, el 6 de Agosto de 1881, y con quien tuvo 4 Hijos.

A través de sus 70 años de ministerio, hizo numerosos viajes por todos los Estados Unidos, Europa y Australia, contribuyendo con su asesoría, esfuerzos y recursos, a la fundación de escuelas, iglesias, centros de salud, y casas de publicaciones, entre otros. Su ministerio estuvo primordialmente destinado a los creyentes en la verdad del segundo advenimiento de Cristo y otras verdades bíblicas, los cuales fueron organizados en lo que se llegó a conocer como Adventistas del Séptimo Día. La organización de dicho cuerpo y su postrer desarrollo, hasta llegar a ser la denominación mundial que hoy es, no hubiese sido posible sin su diligente ministerio.

Su ministerio, sin embargo, no estuvo limitado a edificar y amonestar a la Iglesia, sino que se extendió a los inconversos y a los creyentes de otras denominaciones, todos los cuales atestiguaron sobre el orígen divino de su ministerio.

Elena G. de White murió el 16 de Julio de 1915, a la edad de 87 años, habiendo dejado un legado que todavía permanece hasta nuestros días. Escribió más de 100,000 páginas, en 75 libros, y miles de artículos, folletos y panfletos, así como material aún no publicado. En ellos escribió acerca de sus visiones y sueños proféticos, que contenían mensajes y predicciones del Señor. Estas últimas se cumplieron, en su mayoría, con una precisión asombrosa, y otras están actualmente en proceso de su cumplimiento.

Sus escritos contienen consejos atinados y certeros sobre salud, educación, relaciones familiares incluyendo la crianza de niños, la organización y administración de la iglesia, evangelismo, profecías, biografías, ciencia, y numerosos otros tópicos, todos teniendo a la Biblia como base de sus enseñanzas.

2. Elena White y los requisitos de un profeta verdadero.

a. La Biblia prueba la corrección de sus escritos. La señora Elena G. de White, no solamente escribió todo de acuerdo “a la ley y al testimonio” (Isaías 8:20), sino también exhaltó la Biblia como regla de fe y práctica, por la cual se debe probar toda doctrina incluyendo sus propios escritos.

Ella declara: “Cuando se presenta un mensaje a los hijos de Dios, no deben levantarse en oposición contra él. Debieran ir a la Biblia, para compararlo con la ley y el testimonio, y si no soporta esta prueba, no es verdadero” (Mensajes Selectos, Tomo 1, p. 487).

Reafirma el origen divino de la Biblia como guía de la humanidad en su camino al cielo, al decir: “Dios entregó a hombres finitos la preparación de su Palabra divinamente inspirada. Esta Palabra, distribuida en dos libros, el Antiguo y el Nuevo Testamentos, es el libro guía para los habitantes de un mundo caído, libro legado a ellos para que, mediante su estudio y la obediencia a sus instrucciones, ninguna alma pierda su camino al cielo (Mensajes Selectos, Tomo 1, p.p. 19, 20).

Sus declaraciones en cuanto al lugar primordial que ocupa la Biblia en la vida del cristiano, y su confianza en ella como la Palabra infalible de Dios, regla de fe y práctica, son numerosas.

b. Los escritos de Elena White exhaltan a Jesús. La figura de Jesús se destaca a través de los escritos de la señora White, quien exhalta su encarnación en el vientre de una virgen, su ministerio entre los hombres, su muerte en el Calvario, y su ascención y ministerio en el cielo. La señora Elena G. de White enseña una clara perspectiva acerca de la naturaleza tanto humana como divina de Cristo, y lo presenta como el eslabón entre Dios y la humanidad.

Describiendo cómo la gloria de Dios fue velada en la humanidad de Jesucristo, y cómo en él se revela la excelencia del amor de Dios, la señora White escribe, en el primer capítulo de su principal libro sobre la vida de Cristo:

“Cristo levantó su tabernáculo en medio de nuestro campamento humano. Hincó su tienda al lado de la tienda de los hombres, a fin de morar entre nosotros y familiarizarnos con su vida y carácter divinos. ‘Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad’.
Desde que Jesús vino a morar con nosotros, sabemos que Dios conoce nuestras pruebas y simpatiza con nuestros pesares. Cada hijo e hija de Adán puede comprender que nuestro Creador es el amigo de los pecadores. Porque en toda doctrina de gracia, toda promesa de gozo, todo acto de amor, toda atracción divina presentada en la vida del Salvador en la tierra, vemos a “Dios con nosotros” (El Deseado de Todas las Gentes, p. 16).

En esta obra, la señora White vierte toda su emoción por el Maestro de Galilea, al describir cómo los mayores anhelos del alma encuentran su más plena satisfacción solamente en la persona de Cristo.

c. Múltiples predicciones hechas por Elena White están en cumplimiento aún en nuestros días. La señora White hizo, durante su ministerio, numerosas predicciones cuyo cumplimiento asombró aún a sus contemporáneos, y muchas otras están llegando a su cumplimiento delante de nuestros propios ojos.

Ejemplo de esto es su predicción del restablecimiento de relaciones entre los Católicos y los Protestantes de los Estados Unidos, mayormente por iniciativa de estos últimos, hecho considerado prácticamente imposible, aún por observadores del mundo religioso de una generación atrás, y mucho más por aquellos de sus días. Ella afirmó al respecto: “Los protestantes de los Estados Unidos serán los primeros en tender las manos . . . al poder Romano” (El Conflicto de los Siglos, p. 646).

Otra predicción asombrosa es la de la infiltración del espiritismo moderno en los niveles altos de la sociedad tal como lo son el estado, las cortes y la misma iglesia. Ella declaró:

“el espiritismo, que cuenta con centenares de miles y hasta con millones de adherentes, que se ha abierto camino entre las sociedades científicas, que ha invadido iglesias y que ha sido acogido con favor entre los cuerpos legislativos y hasta en las cortes de los reyes – este engaño colosal no es más que la reaparición, bajo un nuevo disfraz, de la hechicería condenada y prohibida en la antigüedad” (El Conflicto de los Siglos, p. 614).

En las últimas décadas, han sido ampliamente conocidas las declaraciones a favor del uso de fuentes espiritistas por parte de personalidades, tales como la difunta Princesa Diana de Inglaterra, la ex-primera dama de los Estados Unidos, Nancy Reagan, y otras personalidades de los altos niveles de la sociedad. Así ha quedado evidenciado el cumplimiento de las predicciones hechas por la Señora White.

d. “Por sus frutos los conocereis”. Tal como atestiguaron los contemporáneos de Elena White, la vida de esta extraordinaria mujer reflejaba su amor a Cristo, traducido en un amor práctico hacia todos aquellos con quienes entraba en contacto.

Sus obras de beneficencia y dadivosidad desinteresadas, a pesar de que ella misma no poseía recursos en abundancia como otros filántropos, y sus esfuerzos personales por aliviar el dolor ajeno, a través del cuidado de los minusválidos y los enfermos, así lo testifican.

Su intachable conducta y su fino trato interpersonal eran razones de encomio por parte de muchos. Su vida santa y dedicada a Dios y al prójimo, respaldaban su sinceridad al abogar por un cristianismo práctico.

A través de este curso, hemos usado repetidas citas de esta mujer de Dios, pues hemos encontrado en sus escritos una fuente de conocimiento que expande las verdades enseñadas por la Biblia. Invitamos al estudiante de este curso a que se familiarice con dichos escritos, y experimente por sí mismo la gran bendición espiritual que Dios quiere traer a su vida a través de ellos.

Sus principales obras incluyen El Deseado de Todas las Gentes, El Conflicto de los Siglos, Palabras de vida del Gran Maestro, El Discurso Maestro de Jesucristo, y El Camino a Cristo, entre tantas otras.

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