Lección 12 ¿Cómo será el fin?

Lección 12
¿Cómo será el fin?

¿Quién no ha soñado con el fin a su dolor? ¿Quién no ha visto, con los ojos de la esperanza, un amanecer eterno que le aguarda al fin de su larga noche de sufrir en este mundo? El día eterno llegará, como hemos visto en la lección anterior, y como continuaremos estudiando en esta lección.

En esta lección estudiaremos los eventos del fin en cuatro etapas, de acuerdo a su orden cronológico: 1. la segunda venida de Cristo, 2. el Milenio, 3. el juicio final, y 4. la tierra nueva.

La Segunda Venida de Cristo

¿Cuándo será la Segunda venida de cristo? (Mateo 24: 36).

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

Ya hemos visto en la lección anterior, que de la venida de Cristo, y del fin del mundo, nadie sabe cuándo sucederá. Sólo tenemos señales que indican su proximidad.

Lea cuidadosamente los siguientes versículos, y note los detalles relacionados a cómo será la venida de Cristo.

1. Mateo 24: 30, 31. Aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

2. Apocalipsis 1: 7. He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.

3. 1 Tesalonicenses 4: 16, 17. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire,
y así estaremos siempre con el Señor.

4. 2 Tesalonicenses 1: 6-9. Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.

5. Jeremías 4: 23-26. Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz. Miré a los montes, y he aquí que temblaban, y todos los collados fueron destruidos. Miré, y no había hombre, y todas las aves del cielo se habían ido. Miré, y he aquí el campo fértil era un desierto, y todas sus ciudades eran asoladas delante de Jehová, delante del ardor de su ira.

La Biblia describe la segunda venida de Cristo, no como un rapto secreto, sino como un arrebatamiento de los hijos de Dios, que sucederá cuando Cristo descienda majestuosamente con sus ángeles (Mateo 24: 30, 31). Será un espectáculo público, visible y audible en todo el globo (1 Tesalonicenses 4: 16). Será un evento catastrófico que irá acompañado de desastres naturales que dejarán a la tierra en caos e inhabitada (Jeremías 4: 23-26). Todo ser humano que haya vivido alguna vez sobre este planeta, quedará en uno de estos dos grupos: justos vivos o injustos muertos. Esto sucederá cuando los justos muertos resuciten, y acompañen a los justos vivos al ser arrebatados por el Señor (1 Tesalonicenses 4: 17), y los impíos vivos mueran, y acompañen a los impíos muertos en sus tumbas (2 Tesalonicenses 1: 6-9).

El Milenio

Milenio es el término usado por los estudiosos de la Biblia para referirse al período de mil años al cual el Apocalipsis hace referencia en su capítulo 20. Un estudio cuidadoso de este capítulo revelará cuidadosamente el lugar y orden exactos de los acontecimientos que sucederán durante este período. Pero primero veamos el estado en que la tierra será dejada previa al milenio, como resultado de la aparición de Cristo en gloria y majestad.

¿Cómo quedará la tierra después de la segunda venida de Cristo? (Jeremías 4: 23-26).

Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz. Miré a los montes, y he aquí que temblaban, y todos los collados fueron destruidos. Miré, y no había hombre, y todas las aves del cielo se habían ido. Miré, y he aquí el campo fértil era un desierto, y todas sus ciudades eran asoladas delante de Jehová, delante del ardor de su ira.

La Biblia habla de que la tierra quedará desolada como resultado de las catástrofes que la sacudirán en ocasión de la segunda venida de Cristo. No habrá, por lo tanto, ser humano alguno que la habite. Sólamente Satanás quedará en ella por mil años (Apocalipsis 20: 1, 2).

¿Cómo describe la Biblia el estado en que Satanás quedará durante ese tiempo? (Apocalipsis 20: 1-3).

Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después
de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

Dos elementos son importantes en la comprensión del estado en que Satanás permanecerá durante el Milenio: 1. el lugar, aquí llamado abismo, y 2. las circunstancias, aquí llamadas una gran cadena.

¿Qué revela el libro de Génesis en cuanto al significado de la palabra abismo? (Génesis 1: 2).

Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

El término abismo es usado en relación al estado de la tierra, en el mismo versículo que de ella se dice que estaba desordenada y vacía (Génesis 1: 2). Un lenguaje similar es usado por Jeremías al describir el estado en que se encontrará la tierra luego de la aparición del Señor (Jeremías 4: 23-26). Este análisis revela claramente que el abismo del cual se habla en el libro de Apocalipsis como siendo la prisión de Satanás por mil años, no es otra cosa sino la tierra misma, desolada y vacía. Esto es particularmente cierto si recordamos que todo impío fue aniquilado (2 Tesalonicenses 1: 6-9), y los justos fueron trasladados al cielo (1 Tesalonicenses 4: 17).

¿Qué en cuanto a la gran cadena con que el dragón fue atado? (Apocalipsis 20: 1, 2).

Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años.

Dado que el libro de Apocalipsis es un libro expresado en lenguaje figurado, y dado el hecho de que Satanás es un ser espiritual que obviamente no puede ser atado con cadenas físicas, hace sentido pensar que la cadena de la cual aquí se habla es una cadena de circunstancias.

¿Qué circunstancias marcan el encadenamiento de Satanás al principio de los mil años? (Apocalipsis 20: 3).

y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

El encadenamiento del Dragón coincide con el hecho de no engañar a las naciones. Dado que los justos fueron trasladados al cielo, y dado que los impíos murieron todos, es lógico concluir que no las engaña porque ellas ya no están sobre esta tierra.

¿Qué sucede en el cielo mientras tanto? (Apocalipsis 20: 4).

Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar: y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

La escena descrita por Juan presenta a los justos juzgando y reinando por mil años en el cielo. Estos son llamados almas.

¿Cómo revela el contexto inmediato que estas almas vistas por Juan, no eran desencarnadas? (Apocalipsis 20: 5, 6).

Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

El contexto revela que estas almas, vistas por Juan en el cielo, ya habían participado en la primera resurrección ocurrida previo a los acontecimientos aquí descritos, y que precede a su ascención (1 Tesalonicenses 4: 16, 17). Esta primera resurrección ocurrirá cuando Cristo venga por segunda vez, dándole inicio al período de mil años en el cual el Dragón permanecerá sólo sobre esta tierra.

El juicio dado a estos santos no puede ser otro sino uno en el cual se revisarán las decisiones ya hechas, pues ya el destino de cada uno habrá sido previamente determinado. Luego de este período de mil años en que los justos estarán juzgando, sucederá lo que conocemos como juicio final.

El Juicio final

¿Cómo resume Juan lo que sucederá a partir del desencadenamiento del Dragón? (Apocalipsis 20: 7-9).

Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.

Satanás, después de mil años de encadenamiento, encuentra a quien engañar, pues la segunda resurrección ocurre al fin de este período (Versículo 5, 6). Si como ya hemos visto, la muerte de todo impío, y el traslado de los justos, representa su encadenamiento, entonces la resurrección de los primeros, junto al descenso del campamento de estos últimos a la tierra (Versículo 9, Capítulo 21: 2), representará su liberación.

El descenso del campamento de los santos, y la resurrección de los impíos, son tomados por Satanás como ocasión en la cual él engañe a los últimos para convencerlos de conquistar a los primeros. Pero sus planes son frustrados por la intervención divina en obra de juicio.

¿Cómo describe Juan la escena de juicio que culmina con el lago de fuego? (Apocalipsis 20: 11-15).

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según
sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

En esta espantosa escena de juicio, vemos a Dios, quien sentado sobre un trono blanco (Versículo 11), juzga a los muertos, quienes han resucitado, aquí llamados como que han sido entregados por el mar, la muerte y el hades o sepulcro (Versículo 13). Los impíos ya resucitados son juzgados de acuerdo al récord hayado en los libros, sobre todo el Libro de la Vida (Versículo 12), y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego (Versículo 15).

Este será el fin del mal y de los malos. La misma muerte y el hades son echados en el lago de fuego llegando a su fin (Versículo 14).

En relación a la duración del lago de fuego, véase la lección 10.

La Tierra Nueva

Después de tan espantosa escena de juicio, ¿qué panoráma de belleza indescriptible ve Juan?

1. Apocalipsis 21: 1, 2). Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

2. Apocalipsis 22: 1, 2. Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.

Juan, arrebatado en visión, primero enfoca su vista en la ciudad misma, la cual es descrita con más detalle en el resto del capítulo 21 de Apocalipsis, y luego mira a su alrededor, observando elementos de belleza sin par tal como el árbol de la vida, y el río de agua de vida. Sin embargo, el Apóstol no pasa por alto la ausencia del mal y el dolor.

¿Qué cosas que hoy nos causan sufrir en esta tierra, notó Juan que estarán totalmente ausentes en la tierra nueva?

1. Apocalipsis 21: 4. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

2. Apocalipsis 22: 3-5. Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.

Juan relaciona la ausencia de llanto, dolor y muerte a la obra de Dios de enjugar las lágrimas de nuestros ojos (Apocalipsis 21: 4), la ausencia de maldición al hecho de que su trono estará en nuestro medio y veremos su rostro, y la ausencia de noche a que Dios mismo será nuestra luz y nos iluminará (Apocalipsis 22: 3-5).

En otras palabras, el reestablecimiento de la comunión entre Dios y la humanidad es la mayor de las maravillas del mundo porvenir.

¿Cómo se destaca, en la visión que Juan tiene de la tierra nueva, el reestablecimiento de la comunión entre la humanidad y su Dios, y cómo la humanidad refleja su imágen una vez más como al principio?

1. Apocalipsis 21: 3. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

2. Apocalipsis 22: 3, 4. Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.

Lee en tu Biblia el capítulo 21 y 22 de Apocalipsis, y medita en las bellezas indescriptibles que aguardan al que cree. Recuerda que lo más importante será la comunión cara a cara con aquel quien quizo nuestras almas redimir.

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