Lección 10 La Muerte: Qué es y cómo se resuelve

Lección 10
La Muerte: Qué es y cómo se resuelve

A través de este curso, el tema de la muerte ha sido abordado en repetidas ocasiones. Hemos sido introducidos, inclusive, a la diferencia entre la muerte eterna o segunda, y la muerte temporal o primera.

En esta lección, abundaremos más en este tema, entendiendo que el tema de la muerte pudiera ser uno con el cual, todos nos sintiéramos incómodos, en mayor o menor grado. Veremos cómo este tema, en nuestro estudio y en la realidad, terminará en una nota positiva y esperanzadora.

¿Qué es la muerte?

La muerte es un extraño que ha formado parte de la familia humana desde la entrada del pecado. Paradójico, ¿verdad? A pesar de ser una parte natural de nuestra condición, tan natural como la vida misma, todavía es vista como un gran misterio, que llena de temor a todos. Filósofos y científicos han ponderado sobre ella infructíferamente, llenando de especulación la resolución del enigma.

La Biblia levanta el velo sobre este misterio, despejando nuestras dudas al respecto, y llenando nuestros atemorizados corazones de luz y esperanza.

La definición más obvia de la muerte es derivada de la definición de la vida, de la cual la primera es la ausencia.

¿Cual fue la fórmula usada por Dios al crear la vida humana? (Génesis 2: 7 Reina Valera antigua).

Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fué el hombre en alma viviente.

¿Cómo se revierte esta fórmula en el proceso de la muerte?

1. Génesis 3: 19. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

2. Salmos 146: 4. Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos.

Cuando Dios creó la vida humana en el sexto día de la semana de la creación, tomó especial cuidado de formar al hombre, usando sus propias manos, y no simplemente la emisión de la orden como en el caso del resto de objetos animados e inanimados. Formó la vida uniéndo la materia del polvo con su aliento de vida, y estó se constituyó en un alma viviente. Entró la muerte a causa del pecado, y como resultado obvio, este proceso se revierte. Se separa el aliento dado por Dios de la materia, resultando en que el alma muere.

¿Cómo describe el propio Jesús la muerte?

1. Lucas 8: 52, 53. Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No lloréis; no está muerta, sino que duerme. Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta.

2. Juan 11: 11-13. Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle. Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.

El propio Jesús se refiere claramente a la muerte física usando la analogía del sueño o acto de dormir.

¿Cómo describió Salomón, en claros términos, lo que pasa con la consciencia del hombre al morir? (Eclesiastés 9: 5).

Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol.

Conceptos erróneos sobre la muerte

¿Qué texto Bíblico se aplica erróneamente para apoyar la idea de que los muertos siguen conscientes? (Eclesiastés 12: 7).

y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.

¿Quiere decir eso que el espíritu va consciente ante la presencia de Dios? (Salmos 146: 4).

Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; En ese mismo día perecen sus pensamientos.

¿Qué otro texto Bíblico es mal interpretado para apoyar la idea de la inmortalidad del alma? (Mateo 10: 28, primera parte).

Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar.

¿Cómo se esclarece el significado de este versículo en su última parte? (Mateo 10: 28, última parte).

Temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

Este texto del evangelio según San Mateo es usualmente citado en su primera parte por los que apoyan la idea de que el alma no muere. No obstante, este versículo en su última parte es claro en cuanto a que el alma puede ser destruida o morir.

¿Qué otro texto Bíblico explica que el alma muere? (Ezequiel 18: 4).

El alma que pecare esa morirá.

Hasta ahora en nuestras explicaciones del tema de qué pasa después de la muerte, ha quedado claro que el hombre no tiene un alma, sino que es un alma, y ya que el hombre muere, el alma muere. La razón por la que muchos malinterpretan las claras enseñanzas de la Biblia, y alcanzan conclusiones erróneas, es porque olvidan un principio básico de interpretación bíblica. Como se vió en nuestra primera lección, nunca debería interpretarse versículos claros a la luz de los más nebulosos, sino lo contrario.

Por ejemplo, una afirmación tal como Los muertos nada saben (Eclesiastés 9: 5), debe tomar prioridad en nuestro entendimiento del tema, a la parábola del Rico y Lázaro (Lucas 16), que aparenta apoyar la idea de un cielo y un infierno esperando a las almas conscientes de los muertos. El primer texto a que nos referimos está en términos más obviamente literales que el último texto. La parábola del Rico y Lázaro está expresada en un obvio sentido figurado. El primer texto debería ser tomado en cuenta primeramente, antes de sacar conclusiones basadas en el último, y no vice versa.

¿Qué en cuanto al infierno?

Otro tema, alrededor del cual se han levantado muchas controversias, es el tema del infierno. El tal está directamente relacionado con el de la inmortalidad del alma. Es decir, respuestas a preguntas tales como si arderá el infierno para siempre, y si los muertos pueden comunicarse con los vivos, dependen en su totalidad de si el alma permanece viva y consciente al morir el cuerpo.

¿Habla la Biblia del infierno?

1. Mateo 10: 28. No temáis a los que maten el cuerpo pero el alma no pueden matar. Mas temáis a los que matan alma y cuerpo en el infierno.

2. Hechos 2: 27 Reina Valera antigua. No dejarás mi alma en el infierno, Ni darás á tu Santo que vea corrupción.

La Biblia habla de un infierno actual, y también del lago de fuego, donde finalmente serán destruídos los impíos. Este último es usualmente confundido con el primero.

¿Qué es ese infierno que existe ahora mismo, del cual nos habla la Biblia? (Hechos 2: 27 Reina Valera antigua).

No dejarás mi alma en el infierno, Ni darás á tu Santo que vea corrupción.

Compare con Salmos 16: 10 Reina Valera antigua.

Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; Ni permitirás que tu santo vea corrupción.

En un estudio comparativo de esta cita del Antiguo Testamento, aplicada a Cristo en el Nuevo testamento, notaremos que el mismo término usado en el Nuevo Testamento como infierno, no es más que lo que en el Antiguo Testamento se le llama sepulcro. No es un cambio de concepto de un testamento a otro, sino de lenguaje (del Hebreo al Griego).

La ocasión es apropiada para abordar el siguiente hecho. Cristo sí experimentó la Segunda muerte o muerte eterna, pues ya hemos visto que él experimentó un tipo de muerte inusual, para librarnos de la misma, y no simplemente la primera muerte, pues nosotros mismos la seguimos experimentando. No obstante, esta muerte eterna no lo fue en duración, ni fue con fuego. Prueba de esto es que Cristo Sólo fue a la tumba como lo demuestra los versículos anteriores que a él se refieren, donde no hubo fuego, y su estadía allí sólo duró tres días (1 Corintios 15: 4), y no una eternidad. Se llama muerte eterna por la angustia de la experiencia que la precede, angustia nunca sentida por otro ser nacido de mujer.

¿Durará el lago de fuego, donde serán destruidos los impíos, para siempre jamás?

1. Apocalipsis 14: 11. Y el humo del tormento de ellos sube para siempre jamás. Y los que adoran á la bestia y á su imagen, no tienen reposo día ni noche, ni cualquiera
que tomare la señal de su nombre.

2. Apocalipsis 20: 10 Reina Valera antigua. Y el diablo que los engañaba, fué lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.

El término para siempre jamás es usado en las ocasiones anteriormente citadas, por el libro de Apocalipsis, cuyo estilo literario es en símbolos y figuras, casi en su totalidad. Este término, por lo tanto, no se puede tomar literalmente pues no está escrito en lenguaje literal.

¿Cómo usa la Biblia el término para siempre? (1 Samuel 1: 22).

Pero Ana no subió, sino dijo a su marido: Yo no subiré hasta que el niño sea destetado, para que lo lleve y sea presentado delante de Jehová, y se quede allá para siempre.

Compárese con 1 Samuel 1: 28.

Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová.

El significado obvio del término para siempre, como se usa en el relato literal de la historia del niño Samuel y su dedicación por su madre Ana, equivale a mientras vida tenga, o todos los días de su vida.

¿Qué en cuanto al término “fuego eterno”? (Judas 7).

como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza,
fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

Compare con 2 Pedro 2: 6.

Y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente,

Cuando comparamos la referencia que hace San Judas, a la destrucción del fuego eterno sufrida por Sodoma y Gomorra, con una referencia muy similar hecha por Pedro en su segunda carta universal, notaremos el claro y lógico significado del término en cuestión. Es obvio que Sodoma y Gomorra no están ardiendo todavía, ya que ellas se tornaron en cenizas. Eso mismo pasará con el lago de fuego.

Lamentablemente, muchos resucitarán de la primera muerte para ser juzgados, y experimentar la muerte segunda en el lago de fuego. No será eterna, pues esto sería incompatible con el carácter de amor de Dios, pero sí se experimentará una angustia indescriptible, de la cual Cristo nos quizo librar.

¿Qué será lo que le sucederá finalmente a los que ardan en el lago de fuego? (Malaquías 4: 1-3).

Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada. Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Sólo cenizas quedarán como residuo del mal y los malos cuando el lago de fuego complete su obra.

La única esperanza para la muerte

Ya hemos visto que la Biblia es clara y franca en cuanto al tema de la muerte. Pero también es esperanzadora y positiva. Esta muerte que toca a nuestra puerta cada día es sólo un extraño que finalmente será desterrado. La muerte misma no es nuestra esperanza y consolación. No es un pasadizo secreto a una existencia más elevada. Al contrario, es una experiencia dolorosa derivada del pecado de nuestros primeros padres. Para ella, la única esperanza es la resurrección, y no el que después de ella vayamos directo a la gloria.

Notemos los siguientes versículos, y veamos cómo nunca se consuela a nadie con las palabras tu ser querido ahora está ante la presencia de Dios, ni nada parecido.

1. Juan 11: 21-25. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

2. 1 Tesalonicenses 4: 13-18. Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los
que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

La resurrección a vida eterna aguarda a los que han aceptado el don de la gracia, y no han resistido su atracción.

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